
Era Bolk un perro amado por todos. Lola lo había criado a biberón.
Ella decía cuando lo recordaba:
"Lo he criado a biberón. Fue una sensación maravillosa. Cada tres horas despertaba.
Le dabas el biberón, la toma, y volvia a dormir.
Me he dado cuenta de la poca diferencia que tenemos los humanos de los animales.
Según me dijera el veterinario es el mismo proceso de un bebé, cada tres horas su toma, palmadita y su erupto."
Bolk entró en tu cuento de la mano de Lola.
CONTINUACIÓN DEL CUENTO DEL GATITO:
Estaba nuestro gatito solo en su casa, encerrado. Era un piso bajo, un entresuelo de una calle muy concurrida.
Nuestro perro no paraba de ladrar y reclamar a su amiga para que le acercara a la casa.
El pobre gatito tenía las pupílas dilatadas, y apenas emitía un suave maullido. Había estado la noche entera maullando desesperadamente.
Llegó Lola hasta allí y llamó a los vecinos. Éstos asomaron con cara de pocos amigos.
Hubo un tira y afloja. Algunos indiferentes se desentendieron. Otros furibundos echaban pestes de los dueños del gato.
-¿Cómo se atreven a dejarlo sólo en la casa?
-¡Qué gentuza!
-Se habran olvidado. Yo recuerdo unos dibujos animados dónde un perro había quedado olvido y tras las peripecias para salir adelante apareciera el niño y todos felices.
-Tú, siempre con tus fantasias.
-Lo han olvidado y vete a saber cuando vuelven.
-Cómo en la peli, 'sólo en casa'.
-Sí, sí, sí ...
Lola no se lo acababa de creer, nadie hacía nada por solucionar la suerte del gato.
Pregunta si hay alguna posibilidad de solucionarlo. Si alguien sabe como acceder al piso. Nadie responde.
Al final alguien sugiere contactar con la gente que lleva la administración de la finca.
-Cómo se os ocurre tal memez, están de vacaciones.
-Y, ¿si localizamos al conserge?. Aunque está de vacaciones puede ser que le encontremos.
-¿Alguien sabe cómo?
-A veces lo veo tomar café en la panadería de la esquina del metro.
-Pero son las ocho de la mañana, supongo que hoy teniendo fiesta irá más tarde.
En estas y otras divagaciones se iba el tiempo.
Lola tira de Bolk. Él se resiste.
-Venga, vamos a casa.
Él la mira y mira a la ventana dónde estaba nuestro gato. ...
Continuará







