03 mayo, 2011
02 mayo, 2011
Aquel gatito que quedó solito
Descuidé explicarte.
Bolk no se dejó arrastrar.
Sabrás que cuando un perro no quiere hacer lo que los seres humanos pretendemos que haga, no hay manera.
Quedó mirando al gatito, como petrificado.
Su compañera, decidió dejarle hacer y esperar.
Al poco rato llegó un coche con su baca cargada de equipaje.
De él salieron dos ancianos. Asustados y apesadumbrados.
Casi, empujándolos un niño saltó tras ellos y corriendo se dirigió al portal.
Al poco rato salió con un gatito en brazos.
Ya ves que volvieron por él.
¿Quieres saber qué pasó?
Eso te lo contaré otro día.
Ahora toca irse a dormir.
Dulces sueños, lindo gatito.
Sí, ya sé que te empecé otro cuento.
Ya sabes que la magia de los cuentos no puede preverse.
Bolk no se dejó arrastrar.
Sabrás que cuando un perro no quiere hacer lo que los seres humanos pretendemos que haga, no hay manera.
Quedó mirando al gatito, como petrificado.
Su compañera, decidió dejarle hacer y esperar.
Al poco rato llegó un coche con su baca cargada de equipaje.
De él salieron dos ancianos. Asustados y apesadumbrados.
Casi, empujándolos un niño saltó tras ellos y corriendo se dirigió al portal.
Al poco rato salió con un gatito en brazos.
Ya ves que volvieron por él.
¿Quieres saber qué pasó?
Eso te lo contaré otro día.
Ahora toca irse a dormir.
Dulces sueños, lindo gatito.
Sí, ya sé que te empecé otro cuento.
Ya sabes que la magia de los cuentos no puede preverse.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)