Pasan las horas y nadie viene a verte.
Tú te preguntas y piensas, ¿qué sucede?
Se fueron de casa, olvidaron llevarte.
Se preparaba algo, iban y venian, movian las sillas, hacian paquetes.
Y tú te preguntas, ¿...?
No se siente a nadie.
Primero te duermes, nada. Te despiertas.
A la media noche, tus tripas se sienten, debes tener hambre.
Vas por los pasillos, nadie.
Vas a la cocina y en un rinconcito tu agua, tu arena y nada, no hay nada.
Juegas con tu sombra.
Oscuros y luces. Se oyen sirenas, taconeos, susurros y ... No ves a nadie.
Te enroscas bajo la banqueta de anea, miras hacia arriba. Tiene tus marcas, te encanta arañarla, ahora sin embargo hay un algo, no sabes, te es indiferente.
Algo, ..., tu pelo se eriza, tu cuerpo se arquea.
Antes que el día se aclare, maullidos de gato, ...
-¿Es que no hay nadie que calle ese gato?
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada